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Recibimos a Jesús como señor y salvador

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Jesús como señor y salvador

Cuando nosotros recibimos a Jesús como Señor y Salvador, el Espíritu Santo entra en nosotros. La biblia dice que a partir de ahí somos el templo de Dios, esto quiere decir que el creador del universo entró a este cuerpo insignificante.

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En Corintios 3:16 nos dice que; No se dan cuenta de que todos ustedes juntos son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios vive en ustedes.

Pero ese Espíritu que está en nosotros, nos da la seguridad de nuestra salvación y nos da la confianza de tener intimidad con Dios. Dice en Romanos; Y ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice al miedo. En cambio, recibieron el Espíritu de Dios cuando El los adoptó como sus propios hijos.

Cercanía con DiosRecibimos a Jesús como señor y salvador

 Si, recibimos a Jesús como Señor y Salvador, la cercanía a Dios es importante. Pues su Espíritu se une a nuestro espíritu, Pero además de eso por medio del Espíritu Santo que está en nosotros tenemos comunión con Dios.

Por medio de esa comunión que podemos tener mediante el Espíritu Santo, nosotros podemos ser guiados. La pregunta es si usted está teniendo comunión con el Espíritu Santo o no?

Si usted no tiene comunión con el Espíritu Santo no tendrá esa comunión con Dios. No podrá escuchar la voz de Dios, Existe una gran diferencia en cuanto aceptamos a Jesús. Eso quiere decir que El entró a nosotros, por medio del bautismo nosotros somos sumergidos en el Espíritu Santo. Por ende tomamos toda su esencia, su color y también parte de su gloria (aunque muchos no lo crean).

Pablo

Existe el claro ejemplo de Pablo; él quería conocer al Espíritu santo, él anhelaba conocer el poder del Espíritu Santo que levantó a Jesús de los muertos.

Pensemos en ese poder. Levantó a Jesús de la muerte, así que si realizó ese gran acto, imagínense todo lo que puede hacer con nosotros. Buscar una vida plena no se trata de meterse a una iglesia todo el día y olvidarse de los hijos, o de hacer ejercicio, o de dejar de vivir.

La vida plena, se trata de vivir de acuerdo a lo que Dios dice. Mantener ese sentido de rectitud para honrarlo en todo lo que hagamos. Si somos espíritu, alma y cuerpo debemos buscar equilibrar y ser leales.

Gracias por estar conmigo en este maravilloso mundo.

Marcela Otero.

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